jueves, 20 de agosto de 2009

Pensar antes de imprimir


Trabajadores en una empresa de reciclaje de papel.


Para poder cubrir la demanda de papel de los países industrializados, se talan bosques ilegalmente, zonas de selva virgen, y se expolian muchos pueblos indígenas. Los países industrializados representan apenas el 20% de la población mundial y consumen el 80% del papel que se fabrica. Para poder garantizar un origen ecológico, sostenible y social, las organizaciones medioambientales y de consumo hacen un llamamiento a la industria papelera, para crear y asegurar unos estándares mínimos de actuación a fin de proteger y salvaguardar las reservas forestales.

Al comprar productos de papel reciclado es importante que esté certificado por algún organismo oficial, como el distintivo del Ángel Azul, otorgado por el Instituto alemán de Certificación y Calidad, que garantice que el papel es 100% reciclado, o contiene el mayor porcentaje posible de fibras recicladas y que sea libre de cloro. Con relación a ciertos tópicos sobre el papel reciclado, la fundación Ecodes, una entidad sin ánimo de lucro para a ecología y el desarrollo, explica en su página que el papel reciclado no es más caro, que presenta los mismos problemas de impresión que el de fibra virgen y que la calidad es equiparable a la del papel blanco.

Papel, papel y más papel


La edición de Harry Potter en papel reciclado ayudó a salvar 29.640 árboles.

Para notas, esbozos, dibujos, correcciones, manuscritos, para imprimir, para presentaciones profesionales, cartas… Diariamente se consumen enormes cantidades papel. Pero éste no está presente únicamente en el material de oficina. En los hogares se acumula casi sin que uno se dé cuenta: filtros de café, periódicos, pañuelos de papel, tetrabriks, cartones, papel higiénico, envoltorios, etc. Y todo termina en la basura. Al mismo ritmo que ésta aumenta, los bosques vírgenes desaparecen (80% de ellos ya lo está). Y el valor ecológico, económico y cultural de estos bosques se perderá para siempre. Pues con la devastación de las selvas vírgenes se altera el ecosistema y se extinguen muchos animales y plantas, lo que conlleva, en última instancia, un cambio climático devastador.

Para proteger los bosques de selva vírgenes sólo hay una salida: utilizar menos papel, y el que se emplea, que sea reciclado. Y es que si las oficinas en Alemania llevaran a cabo esta medida se podrían ahorrar 140.000 toneladas de CO2 al año, declara Michael Söffge, portavoz de la iniciativa por el papel reciclado, a NABU, la Asociación Alemana de Protección de la Naturaleza. El papel reciclado es por ello una contribución perfecta para el clima y la protección de recursos naturales.

La protección del clima empieza con ahorrar papel


Mientras en verano los incendios destruyen miles de hectáreas de bosques,
se siguen talando otros tantos. Se calcula que uno de cada cinco árboles
talados se usa exclusivamente para fabricar papel.

A pesar de que las empresas alemanas van implantando el papel reciclado en sus oficinas, muchas todavía son reacias al cambio. Pues se sigue criticando que éste es caro y no es agradable a la vista. Pero, ¿quién quiere hablar de belleza cuando cada libro impreso en papel reciclado puede ayudar a salvar casi tres árboles? Harry Potter, por ejemplo, en su edición en papel reciclado, salvó 29.640 árboles. Además de ello se ahorraron 20.000 kilowatios de electricidad y 1,2 millones de kilogramos de gases invernaderos.

Rechazo a la "geoingeniería"


Bombillas tradicionales vs. bombillas de bajo consumo:
¿cuánto aporta a la reducción de emisiones?


Tampoco EE. UU. sale bien parado. Como país con las mayores emisiones de gases de invernadero, en lugar de reducir las emisiones, propone medidas de “geoingeniería” en la lucha contra el calentamiento global.
Por tales se entienden por ejemplo la dispersión de gigantescas cantidades de polvo en la atmósfera terrestre para rechazar luz solar.
El IPCC se ha distanciado de ese tipo de proyectos. Para los investigadores “las posibilidades de la geoingeniería son especulativas y sus costos incalculables. Además no se sabe qué efectos secundarios pueden tener las medidas para el equilibrio de las radiaciones solares”.

Un duro golpe propina el informe también a la industria alemana del automóvil, que rechaza vehementemente límites legales para las emisiones de CO2 en vehículos, tal como lo propone la Comisión de la Unión Europea. En el informe se destaca que las emisiones en el transporte han aumentado “más rápidamente que en todo otro sector de consumo”. En el 2004 eran el doble que en 1970. Y la mayor proporción se debía a la circulación de vehículos. Más claro, imposible.

Lejos de la senda correcta

Para el IPCC, el mundo está lejos de haber tomado ya por la senda correcta para detener el cambio climático. En el caso del anhídrido carbónico, “las tasas de crecimiento anual medio en los años 2000 a 2005 fueron mayores que en los años 90”, escriben los autores del informe.

Agregan que la emisión mundial de gases de efecto invernadero ha aumentado en más del 50 por ciento desde 1970 hasta hoy. Las emisiones de CO2 crecieron incluso en unos dos tercios. Los países industrializados participan con casi un 60 por ciento, a pesar de que sólo representan un 20 por ciento de la población mundial.

Y por si todo eso fuera poco, el IPCC subraya que todas las medidas de protección del clima tomadas hasta ahora, también las acordadas en el marco del Protocolo de Kyoto, son “inadecuadas para revertir las tendencias generales de emisión de gases de efecto invernadero”.

La situación es complicada, pero echándose las culpas unos a otros no se solucionará nada. Una cumbre mundial de jefes de Estado y de Gobierno, sobre todo de los mayores bloques y países, y la asunción de medidas vinculantes para todos es cada vez más ineludible.
Pablo Kummetz

Automóviles Híbridos: gasolina+electricidad


En la mira de los investigadores del clima no están más sólo los automóviles y las centrales energéticas. Metano y óxido nitroso se generan sobre todo en la ganadería, el cultivo de arroz en humedales y el abono de suelos con nitrógenos. Reducir su emisión es tarea también de los países en desarrollo y emergentes.

Gigantescas inversiones y nuevas políticas

Las emisiones de los automóviles: uno de los principales problemas

Sólo gigantescas inversiones y un cambio radical de políticas pueden evitar todavía el colapso. Se trata ni más ni menos que de 16 billones de dólares, que deberán invertirse en las próximas décadas sobre todo en tecnologías de baja emisión de CO2. Son los costos de la frenada en seco que exigen los investigadores del Consejo Mundial del Clima.
La catástrofe aún puede evitarse, pero el tiempo más que apremia. En la tercera parte, los investigadores realizan por primera vez un detallado análisis por sectores económicos y no dejan títere con cabeza:
· No sólo los países industrializados, sino también los emergentes hacen aumentar en gran forma las emisiones de gases de efecto invernadero
· Esa evolución ha sido impulsada en particular medida por los sectores de transporte y energía
· El mundo no debe seguir concentrándose sólo en el anhídrido carbónico, sino aplicar una estrategia “multigases”, incluyendo también el metano, el óxido nitroso y otros gases de efecto invernadero.

Mas centrales atómicas ¿un aporte realista?


La tercera parte de su informe, que comenzó a publicarse a comienzos de febrero, está dedicada a las medidas que los expertos estiman necesarias y se dará a conocer el 4 de mayo en Bangkok.

De acuerdo con las informaciones que ya han trascendido, entre las medidas que se exigirán se cuentan el redoblado uso de biocombustibles, vehículos de tracción híbrida (gasolina + electricidad), nuevas plantas atómicas, el filtrado de CO2 en centrales eléctricas y un mejor aislamiento térmico de edificios, pero también pasar a cultivar arroz que no necesite crecer en el agua, porque así se reduce la generación de metano.