domingo, 8 de noviembre de 2009

La crisis como oportunidad



 

REPORTAJE: CASA Pensamiento verde

Tomado de: http://www.elpais.com/articulo/portada/crisis/oportunidad/elpepusoceps/20091108elpepspor_10/Tes

ANATXU ZABALBEASCOA 08/11/2009

 

La crisis económica ha destapado barrios enteros de edificios vacíos cimentados en la especulación, paisajes destrozados por la codicia y un modelo de desarrollo insostenible. Sin embargo, el desastre podría ser el detonante para lograr un cambio de valores y un mundo más verde. La oportunidad de repensar el planeta empieza en nuestra casa. Gestos mínimos y actitudes individuales pueden llegar a cambiar la faz de la Tierra por la fuerza de los hechos.

Una bolsa de plástico tarda 400 años en descomponerse". La información no proviene de una revista científica, sino de una valla publicitaria. Este verano, cuando el anuncio de una bajada en los precios se antojaba la única opción para seguir vendiendo, los supermercados Carrefour decidieron cambiar el "llévese tres, pague dos" por un mensaje distinto: iban a eliminar definitivamente las bolsas de plástico. Carrefour decidió apostar por cambiar un hábito. Y la mayoría de sus clientes ha asumido ya la nueva costumbre.

Puede sonar demagógico, y ya les debe de quedar poca fe, pero los grandes beneficiados de la crisis podemos ser nosotros. Lograrlo exige un cambio de mentalidad: nuestro beneficio no va a ser a costa de nadie. Tras este parón no va a haber más remedio que hacer las cosas de otra manera. Y deberíamos hacerlas mejor.

No es casualidad que con pocas semanas de diferencia se hayan publicado en España dos libros cuya tesis gira alrededor de la idea de la crisis como una oportunidad para el cambio. Alex Rovira, profesor de ESADE y autor de La buena crisis (editorial Aguilar), defiende con vehemencia la necesidad de una visión más ecológica del mundo y de la expansión de la conciencia. "Estamos en esta situación porque comprábamos cosas que no necesitábamos, para impresionar a gente que no conocíamos o no nos caía bien, y avalando con activos cuyo valor no era el que creíamos. Todo era una gran mentira y estamos pagando las consecuencias. La Tierra es el cuerpo que nos alberga y nosotros somos su consciencia, pero nos habíamos convertido en su cáncer. La clave es la responsabilidad: si encendiste, apaga; si consumiste, recicla... Hay que completar la acción, respetar el medio y a las personas".

Jordi Pigem, doctor en Filosofía, firma el libro Buena crisis. Hacia un mundo posmaterialista, publicado por Kairós. "Parto del término médico de crisis", explica Pigem, "que no es otra cosa que el momento crítico en el que una enfermedad empeora o mejora. La crisis puede ser una oportunidad de sanación". Pigem describe un mundo en el que ha imperado la razón por encima del cuerpo y las emociones, el ser humano por encima de la naturaleza y el hombre por encima de la mujer. "Ahora toca cambio", añade, "y eso atañe a nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Ni el egoísmo ni la codicia funcionan. La tendencia que está creciendo con más rapidez en estos momentos es la de la generosidad, se manifiesta en la banca ética, en la cantidad de ONG que funcionan en el mundo, en el comercio justo, en redes sociales preocupadas por compartir... y todo se articula dentro de una visión del mundo en el que las personas no estamos por encima de la naturaleza. No se puede volver a donde estábamos porque no es sostenible".

Domingo Jiménez Beltrán, que fue director general de Medio Ambiente con la ministra Cristina Narbona, no duda que la crisis puede propiciar un cambio hacia una vida más sostenible: "Todo el mundo sabía que teníamos un modelo de desarrollo de corto recorrido que ha generado beneficios, pero no para todos. Se han privatizado las ganancias y hemos socializado las pérdidas".

Si todos lo sabían, ¿por qué nadie lo evitó? Jiménez, que también fue director de la Agencia Europea de Medio Ambiente, lo llama el síndrome del elefante: mientras estás en el negocio, lo que pretendes es que dure un poco más. "Mientras el PIB crece al ritmo del 4%, a los políticos les da miedo decir que eso lleva al desastre porque piensan que hacerlo va a frenar abruptamente la inversión. Todo el mundo se había puesto como meta que la burbuja, antes de que llegara a estallar, se desinflara suavemente. Ahora no vale lamerse las heridas. Hay que aprovechar la crisis para salir de ella con un modelo de desarrollo reforzado", explica.

¿Cuál podría ser ese modelo? En los años setenta, el planeta sufrió una grave crisis agrícola. Se temió no poder producir suficiente grano para la creciente población mundial. Para remediarlo, varias organizaciones de ayuda internacional invirtieron en la agricultura. El resultado se llamó entonces revolución verde e hizo que países como la India doblaran su producción agrícola en dos décadas. Se les fue la mano. Con comida barata, el precio del grano descendió un 60%. Y la agricultura pasó de capitalizar un 18% de las ayudas internacionales al desarrollo a recibir sólo el 3,5% en 2004. Para 2008, los límites en el crecimiento sumados a la utilización de parte de la cosecha como biocombustible, en un intento por utilizar energías más limpias, aumentaron de nuevo el precio del grano. Pero algunos países estaban preparados. Tras ganar las elecciones de 2004, el primer ministro indio, Manmohan Singh, llamó a una nueva revolución verde. Cada hectárea cultivada en su país producía la mitad que una en la vecina Tailandia. Singh cuadruplicó la inversión en campos y carreteras rurales, aseguró un precio mínimo por producto y construyó viviendas con electricidad para los agricultores. Mientras la India se preparaba para sacar más de la tierra, en España se levantaban bloques y bloques de pisos en los extrarradios que aumentaban el precio de las hipotecas y que hoy todavía permanecen vacíos.

A corto plazo puede parecer que poco cambia, pero la distancia permite apreciar pequeñas revoluciones. El filósofo Jorge Riechmann, que empezó a escribir sobre estos temas cuando parecían una extravagancia, sostiene que los efectos de nuestras acciones llegan muy lejos en el tiempo y en el espacio, comenzando por actos de consumo tan básicos como comer y beber. "Una dieta  predominantemente vegetariana reduce notablemente nuestro pisotón  ecológico. En cambio, una  dieta rica en carne y grasas animales multiplica nuestro impacto sobre los ecosistemas y reduce las opciones vitales de muchos seres humanos. Deberíamos acostumbrarnos a ver las invisibles mochilas ecológicas que arrastran consigo los bienes de consumo", advierte. El éxito de las tiendas de baratijas todo a cien podríamos pagarlo caro con el aumento de las emisiones de gases contaminantes en China.

Junto a la toma de conciencia de Riechmann, Domíngo Jiménez, que también fue el primer director del Observatorio de la Sostenibilidad en España, cree que la crisis debería propiciar un desarrollo basado en el conocimiento para sustituir el antiguo desarrollo basado en la ignorancia. "Mucha parte del falso desarrollo económico español se ha hecho a cuenta de destrozar activos importantes, como las Tablas de Daimiel. La especulación es la prueba más grande de la ignorancia. Nos hemos descapitalizado en conocimiento. La prueba es el abandono escolar en España, más frecuente en las áreas de costa con desarrollo especulador. Un país con bajo nivel de educación es un país abonado a la corrupción porque las exigencias de la sociedad civil disminuyen", opina.

Él, desde su vivienda en Águilas (Murcia), donde ha levantado una casa energéticamente autosuficiente que produce energía fotovoltaica y eólica y en la que se desala agua para regar una pequeña huerta, ha pasado a la acción. "Cuando algún vecino me pregunta si me salen las cuentas de la inversión, le pregunto yo si le salen a él las de su Porsche. Depende de las prioridades", explica. Y ya no tanto de los bolsillos. Una placa solar se amortiza en tres años. La tecnología empieza a abaratarse. Por eso Jiménez insiste: "Si hay que dar la bienvenida a la crisis es porque ha dado la cara a todos los vicios que tenía el sistema y nos abocaban al desastre seguro. Eso sí, el vuelco al sistema tiene que ser total", zanja.

¿Cuándo empiezan los cambios? El sociólogo Enrique Gil Calvo piensa que, de momento, el ahorro y la frugalidad se han impuesto por dos razones opuestas: la necesidad y el mimetismo. "Es la nueva cultura de la austeridad contagiosa, que se ha propagado como una epidemia social. El primer efecto (ahorro necesario) podría ser coyuntural: en cuanto se consolide la reactivación, volverá en pocos años la sociedad de nuevos ricos. Pero el segundo (ahorro contagioso) podría sedimentarse en nuevos hábitos más responsables y austeros".

Más responsables y más austeros. Una nueva normativa constructiva, en vigor, refleja ya esos atributos. Obliga a que las futuras viviendas no sólo consuman menos energía; también establece que la produzcan, por lo menos en parte, para el autoconsumo. Con recursos sencillos, como la rotura de puente térmico en los dobles vidrios de las ventanas, se favorece el aislamiento. El auge de las calderas de biomasa o a la tradicional sensatez en el empleo de toldos o pérgolas nos pueden ayudar a vivir mejor. Sin gastar más energía. Y sin vivir en la burbuja del aire acondicionado.

A la sensatez, precisamente, apelan muchos de los arquitectos más famosos del planeta cuando aseguran que la sostenibilidad es condición imprescindible para la buena arquitectura. Por eso, el último premio Pritzker, Peter Zumthor, alerta sobre que "la sostenibilidad no debe convertirse en bandera de oportunistas". Y algo parecido piensa Jorge Riechmann: "Sigue faltando el impulso hacia un cambio radical sin el cual nuestro dar vueltas en torno a conceptos como desarrollo sostenible se queda en palabrería huera".

También Deyan Sudjic, director del Design Museum de Londres, denuncia una doble moral y advierte que no basta con mirar para otro lado y vender tus residuos a un país pobre. El aire contaminado no entiende de fronteras. Mientras, otro Pritzker, Richard Rogers, autor del Centro Pompidou, de la T-4 de Madrid y uno de los mayores abanderados de la cruzada sostenible, afirma que la primera casa que diseñó para sus padres en 1961 ya lo era al 100%, pero admite que no todos los edificios que ha levantado después lo son. "La cuestión de la sostenibilidad depende más del cliente que del arquitecto", concluye. Es ahí donde podemos intervenir. ¿Cómo? Con posibilismo: no hace falta que gastemos el dinero que no tenemos en un sistema para reciclar el agua de lluvia, pero sacar las plantas a la terraza cuando llueve sirve". Como explica Sudjic, "tras constatar lo cerca que nos han llevado nuestras costumbres de consumo compulsivo de los límites de los recursos mundiales, hoy el mayor lujo podría ser liberarnos de vivir con tantas cosas".

¿Asistimos a un cambio de mentalidad? ¿O las modificaciones en los hábitos del consumo son un asunto puramente económico? Jorge Riechmann no es muy optimista: "El pensamiento de inspiración ecológica lleva cuatro decenios insistiendo sobre una obviedad: ningún sistema económico puede crecer indefinidamente dentro  de una biosfera finita. ¿Hasta cuándo nos obstinaremos en perseguir imposibles? Nuestros atuneros zarpan ahora con mercenarios a bordo, armados con ametralladoras, para tratar de seguir esquilmando hasta el último rincón de los caladeros más lejanos, y que no se detenga el flujo de mercancías hasta los centros comerciales de las metrópolis. ¿De verdad no nos amargará demasiado la ensaladilla rusa conseguida a ese precio?", pregunta. Su idea de recoger redes y volver a casa está presente en muchas de las propuestas de cambios drásticos en el sistema de vida. Y en el de producción.

El ingeniero donostiarra Jesús Gasca lo llama "recuperar la localización". Y lo ilustra con su propia peripecia vital. Su empresa, Stua, que este año ha recibido el Premio Nacional de Diseño, nació con la crisis del petróleo del año 1980. Los treinta años siguientes le llevan a diseñar máquinas para fabricar sillas, luego sillas y finalmente al premio nacional para su empresa, en la que trabajan su mujer, sus dos hijos y 23 empleados más. Stua es, con apenas seis muebles diseñados por él y su hijo Jon, una de las mayores exportadoras de sillas de España. Su último pedido: 200 butacas para el Guggenheim de Nueva York. ¿El secreto? "Sólo la transformación de la materia genera riqueza", explica Gasca. Y sabe de qué habla. Su firma es atípica. No hace muebles de temporada, no presenta novedades en cada feria, tiene muy pocos productos, pero innova con cada pieza y... -y aquí su apuesta es radical- no fabrica en China.

Gasca cuenta que ya en los ochenta, cuando era el único español que exponía en la feria de Copenhague, se le acercaron dos visitantes chinos y le ofrecieron fabricar sus sillas. Cuando preguntó por sus trabajadores, la respuesta fue: "No los necesita". Él contraatacó con otra pregunta: "¿Y quién comprará mis sillas si los trabajadores se quedan sin trabajo?". Desde entonces, Gasca se muestra "a favor de la globalización, pero absolutamente en contra de la deslocalización". "No podemos pensar el consumo separado de la producción. Nuestro problema de fondo es una organización de la economía donde la acumulación de capital (y la búsqueda de beneficio que lleva consigo) son los fines, y el bienestar de las personas o la salud de los ecosistemas se dan, cuando se dan, por añadidura, como una especie de accidente", apunta Riechmann.

Que azulejos reciclados convivan en un baño con bombillas halógenas de alto consumo hace pensar que el problema de la sostenibilidad se podría estar abordando como una moda y que con demasiada frecuencia nos acercamos más a las formas que al fondo. Autor del ensayo Gente que no quiere viajar a Marte (La catarata), Riechmann reivindica valores como la autocontención, la autolimitación y la suficiencia. Decir basta. Y ponerse a trabajar. En Wapping, un barrio al este de Londres, un programa invita a las numerosas mujeres musulmanas del barrio a sembrar en un huerto comunitario las hierbas que necesitan para sus guisos y no encuentran en el supermercado. Con un mismo proyecto sacan a la calle a quienes vivían encerradas en sus pisos y el barrio se llena de verde. Objetivos culturales, sociales y medioambientales pueden trabajarse a la vez.

Tal vez por eso el sociólogo Enrique Gil Calvo cree que llegaremos a ver como más admirable la responsabilidad que la propiedad. Aunque advierte: "Más admirable. Pero no más envidiable. Y la clave del efecto-contagio está en la envidia, no en la admiración. El efecto-riqueza, derivado de la propiedad, es mucho más ostensible y contagioso que el respeto, derivado del comportamiento responsable. Pero hay una alternativa: en vez de la responsabilidad, es posible que se imponga una mayor autorrealización: capacidad no de adquirir o poseer bienes de consumo, sino de reconstruirlos, rediseñarlos y reutilizarlos. Una autorrealización que podría resultar contagiosa, al ser generadora de un efecto-prestigio".

¿Cómo acercar entonces prestigio y supervivencia? Pedro Rubio, responsable del área de medio ambiente de La Casa Encendida, un centro cultural promovido por Caja Madrid, cuenta una de las iniciativas más peculiares de su departamento: "La comunidad ahorra". Empezó en 2003, duró cinco años y era un concurso entre comunidades de vecinos que competían por reducir sus gastos de energía durante seis meses en comparación con el mismo periodo del año anterior. El premio era la instalación gratuita en la azotea del edificio ganador de 2,5 kilovatios en paneles fotovoltaicos. "La ley obliga a las compañías eléctricas a comprar a los vecinos la energía producida por sus placas solares. El ahorro puede ser testimonial, pero reduce los gastos comunitarios", cuenta. "Hay comunidades que ahorraron hasta un 20% con esfuerzos mínimos".

Los buenos propósitos suelen tener siempre algo de ingenuo e irreal. Hasta que se convierten en hechos. La transformación de comunidades está cambiando barrios, los barrios modifican zonas urbanas y las ciudades alteran la vida de quienes las habitan. Ha ocurrido en Estocolmo. Hammarby era, hace quince años, suelo industrial degradado junto al centro de la ciudad. Hoy es un barrio nuevo sostenible que emite el 50% menos de humos tóxicos que cualquier otro vecindario de la capital sueca. ¿Cómo lo han conseguido? Fue la compañía de aguas la que dio la voz de alarma. Los líquidos que se encontraban en las canalizaciones de aguas grises (procedentes de lavabos y duchas) contenían sustancias nocivas para el medio ambiente como el triclosan (presente en los dentífricos con efecto blanqueador). Bastó una exposición informativa sobre los efectos de esa sustancia y un par de años después los residuos habían desaparecido. Corría el año 1998 y el Ayuntamiento de Estocolmo supo que con información era posible cambiar los hábitos de sus ciudadanos. Con la generación in situ de electricidad y calefacción a partir del tratamiento de las basuras domésticas, hoy Hammarby propone otro tipo de vida. Y sigue creciendo. La clave, disfrutar en la calle, evitar grandes desplazamientos y recuperar la vida de barrio.

El redescubrimiento del barrio como la extensión de la propia casa, las colas en el taller de coches y ante el zapatero remendón dibujan una vida muy distinta a la que resumen las colas de los últimos años, ante el concesionario y la agencia inmobiliaria. ¿Nostalgia? ¿Quién se atreve a adivinar cuál de las situaciones tiene más futuro? Con una clase política que conocía la magnitud de la crisis y lo ocultó; con industrias como la del automóvil, que todavía recibe subvenciones para fabricar vehículos no sostenibles cuando países como Finlandia aspiran a tener carreteras libres de petróleo en menos de treinta años, ¿el cambio hacia el pensamiento verde será real u oportunismo publicitario? Jiménez asegura que las oportunidades son enormes si cambiamos la construcción por la reconstrucción. ¿Llegarán a ser las energías limpias tan rentables como el ladrillo? Patricia Pascual, del grupo inversor Nmás1, cree que, a medio plazo, la demanda de energía superará la de los últimos años por la incorporación de las economías emergentes. "Entonces las energías limpias serán una parte grande de la tarta del consumo", señala. Pero para Pedro Rubio la crisis debería ser un punto de inflexión, no un paréntesis mientras volvemos al estado de cosas que nos llevó a la propia crisis: "Cuando escucho en la radio que la gente se felicita por una fuerte subida de la Bolsa, pienso que el problema no es reconstruir el sistema, sino cambiarlo. Tenemos más poder del que creemos. Por ejemplo, podemos llenar el depósito en la gasolinera de una compañía más responsable. Esos datos son públicos, están en Internet. Pero, claro, hay que ponerse. Sin hacer nada, simplemente con nuestro consumo, podemos primar a unos o a otros". Y cambiar las cosas.

 

 

domingo, 1 de noviembre de 2009

Nueva moto eléctrica añade pedales para ser ‘ecológica’


ECONÓMICA, EFICIENTE Y EJERCITANTE

 Propuesta experta es incorporar el ‘pedaleo’ como fuente de energía

Aparato gasta 10 veces menos energía y no emite gases contaminantes

ALEJANDRA VARGAS Y AFP | alevargas@nacion.com

Una motocicleta japonesa liviana podría ser la opción del futuro para transportarse por las ciudades de una forma más barata, eficiente y hasta saludable para los usuarios y también para el planeta.

Se trata de la motocicleta híbrida llamada Miletto. Este es un vehículo liviano y compacto habilitada para funcionar por dos vías: mediante un motor eléctrico y también gracias a la fuerza humana (pedaleo).

“Este ‘scooter’ funciona normalmente gracias a una batería eléctrica que tiene incorporada; sin embargo, en subidas pronunciadas, el conductor podrá y deberá ayudarse con los pedales”, explicó Ryo Teranishi, científico de la empresa Prostaff con sede en la ciudad de Ichinomiya, al centro de Japón.

“Este vehículo Miletto es 10 veces más económico y menos contaminante que una moto clásica, pues se trata de un vehículo que no produce ninguna emisión de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono”, destacó Teranishi, quien es ejecutivo de la empresa que las distribuirá.

La motocicleta Miletto podrá recorrer unos 35 kilómetros sin necesidad de recurrir a los pedales. Estos significa que consumirá un promedio de ¢500 en costo eléctrico por cada tres kilómetros de trayecto recorrido.

“Sin duda, es una buena opción para la movilidad urbana, pues cubre todos los requerimientos de la nueva generación de vehículos al ser eficiente, práctica y limpia y lo mejor de todo, es que al mismo tiempo te ayudará a ejercitarte en la vida cotidiana”, concluyó Teranishi.

Aunque el lanzamiento oficial de la motocicleta Miletto está previsto para el primer semestre del próximo año, por el momento el fabricante no ha confirmado si tiene intenciones de exportar esta innovadora motocicleta.

En el sitio web de la empresa se indica que la motocicleta Miletto estará disponible en Japón en el 2010 en 12 colores y tendrá un precio aproximado de $2.400, es decir, de ¢1,5 millones.

Juguetes ecológicos enseñan a los niños a proteger el ambiente


PROYECTO DE DISEÑADORA COSTARRICENSE

Productos didácticos fomentan prácticas amigables con la naturaleza

Se fabrican con materiales biodegradables y reciclables

Tomado de: http://www.nacion.com/ln_ee/2009/noviembre/01/aldea2141149.html

ANDREA SOLANO B. | ansolano@nacion.com

Juego, diversión, desarrollo de habilidades y conocimiento de cómo cuidar el ambiente son beneficios que ofrecen los juguetes ecológicos ideados por la diseñadora costarricense Beatriz Cabada.

La joven profesional en diseño de productos es la creadora de la línea Ecolearn, que incluye tres modelos de juguetes para niños mayores de siete años orientados a fomentar la educación ambiental de manera entretenida.

Con este proyecto la diseñadora obtuvo una mención de honor en el Premio Nacional de Diseño Morphogénesis 2009, en la categoría diseño de producto.

“El objetivo de estos juguetes es que los niños aprendan desde pequeños a poner en práctica acciones amigables con el ambiente sin perder de vista la creatividad y la diversión”, explicó Cabada.

Pequeños ambientalistas. El juguete “Ecopaper” es un kit para fabricar papel reciclado que busca fomentar en los chiquitos la disciplina de utilizar materiales de desecho en la creación de nuevos productos. También estimula el desarrollo de destrezas como la motora fina.

El empaque del kit es una atractiva cajita de cartón y contiene todos los utensilios necesarios para elaborar papel artesanal: malla, batidora manual, espátula, recipiente para mezclar y dos moldes con formas de hoja y círculo.

“Los niños deben tomar papel que ya haya sido utilizado, como periódico, y cortarlo en trozos pequeños con tijeras o con sus manos. Esos pedacitos se colocan en el recipiente con agua y se dejan reposar de cinco a ocho minutos para formar una pasta que se coloca en la malla”, detalló Cabada.

Luego siguen varios pasos simples para realizar las figuras de papel reciclado a partir de los moldes.

“Con el papel que obtienen los niños pueden crear tarjetas, separadores de libros, queda a su total creatividad”, recomendó la diseñadora.

Amor por la tierra. El producto “Ecogarden” es un kit para cultivar que motiva a los niños a sembrar y cuidar sus propias hortalizas y plantas ornamentales. Equipado con maceta, boquilla de regadera, molde para almácigo, pala y paquetes de semillas de tomate, albahaca y la flor pensamiento, este juguete promueve en el pequeño la capacidad de seguir un proceso paso a paso para obtener un resultado.

El mensaje ambientalista está presente desde los propios diseños: la maceta, por ejemplo, tiene la forma de un sonriente planeta Tierra en colores azul y verde.

Y de la regadera solo viene la boquilla, pues la idea es que los mismos niños utilicen una botella de plástico desechable para improvisar el artefacto.

Juego verde. La tercera propuesta es “Ecolife”, un juego de mesa que instruye a los niños sobre cómo ejecutar pequeñas acciones cotidianas que pueden salvar al planeta de su destrucción. Igualmente aprenderán sobre aquellos actos que son nocivos para el ambiente.

“Es un juego en grupo en el que los participantes deben ir avanzando espacios en un tablero hasta llegar a una meta”, afirmó la diseñadora. Así, cuando el niño cae en un espacio gris debe tomar una tarjeta del mismo color en la que aparece un mensaje sobre acciones que dañan al ambiente. Debe hacer lo mismo cuando llega a espacios verdes, con la diferencia de que estas tarjetas se refieren a prácticas en pro de la naturaleza.

Cabada afirmó que todos los utensilios de los juguetes está fabricados con materiales biodegradables y reciclables.

En vez de plástico, se utiliza arboform, una pasta moldeable que se extrae de las fibras de la madera. El cartón que se utiliza para el tablero de “Ecolife” y los empaques de los kits se llama “micro flauta”, un tipo de cartón corrugado, muy delgado; sin embargo, es resistente y con una apariencia inmejorable. La pintura de los utensilios es no tóxica. Actualmente la línea de productos está en proceso de ser registrada.

martes, 27 de octubre de 2009

Estudiantes ticos escribirán a líderes mundial para que actúen contra el cambio climático


Los estudiantes de la escuela Castro Madriz, en Barrio Córdoba (San José) tapizaron ayer con sus cartas un auto eléctrico como parte del lanzamiento oficial de esta campaña. Alonso Tenorio

Tomado de: http://www.nacion.com/ln_ee/2009/octubre/27/aldea2139320.html

San José (Redacción). Los estudiantes costarricenses podrán enviar cartas a los líderes de todo el mundo con fin de pedirles acciones concretas y urgentes en la lucha contra el cambio climático.

La iniciativa lleva por nombre CartasXcambio y es organizada por el grupo de jóvenes profesionales Co2neutral2021 .

Los estudiantes interesados en participar en esta iniciativa pueden ingresar a la página web http://www.cartasXcambio.org .

Ahí pueden escribir su carta sin utilizar papel.

Sin embargo, quienes no tengan acceso a una computadora con Internet también podrán participar escribiendo una carta tradicional en papel y entregándola en la dirección de su centro educativo, escuela o colegio.

En este sitio web también se podrá aprender más sobre el fenómeno de calentamiento global que la mayoría de los científicos aseguran que vive el planeta y que traerá consecuencias negativas para los humanos y otros seres vivos en el corto plazo.

Los interesados podrán enviar su carta hasta el 20 de noviembre inclusive.

INBio quiere que biodiversidad sea el eje del desarrollo tico


Tomado de: http://www.nacion.com/ln_ee/2009/octubre/27/aldea2136951.html

AYER CELEBRÓ 20 AÑOS DE FUNDACIÓN

Principal labor del Instituto es catalogar a los seres vivos del territorio nacional

Estudio de la biodiversidad genera productos positivos para el ser humano

PABLO FONSECA Q. | pfonseca@nacion.com

El Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) quiere que la diversidad de las especies en Costa Rica se convierta en el eje de nuestra cultura, educación y desarrollo productivo en los próximos años.

Este es el norte esbozado ayer durante la celebración oficial del 20 aniversario de esta institución privada sin fines de lucro, cuyo objetivo general ha sido conocer y salvar las distintas especies de seres vivos que existen en nuestro territorio y averiguar cómo el ser humano puede aprovecharlos.

“El INBio tiene un sueño para los próximos años: convertir la biodiversidad en el eje de nuestra cultura, de nuestro proceso educativo y de nuestros procesos empresariales”, declaró ayer Rodrigo Gámez, presidente del INBio y la figura científica que mejor lo representa.

“El tema de la biodiversidad es cada día más importante. Ahora comprendemos mejor que antes lo que estamos perdiendo y las consecuencias de esa pérdida”, señaló el científico.

“Habrá que acelerar la tasa en que generamos conocimiento sobre el estado de la biodiversidad y su cambio a través del tiempo”, añadió.

Creación. Durante su discurso, Gámez recordó que, aunque la idea venía dando vueltas desde la década de 1970, no fue sino hasta 1989 cuando el INBio vio la luz.

La figura legal que cobija la institución es una asociación privada, sin fines de lucro, pero de interés público.

Entre los miembros fundadores –además de Gámez– estuvieron Óscar Castro Castillo, Danilo Elizondo Cerdas, Luis Diego Gómez Pignataro, Luko Hilje, Carlos Valerio Gutiérrez, Daniel Janzen, Jorge León Arguedas, Sergio Salas Durán, Álvaro Sancho Castro y Ricardo Soto Soto.

La sede para comenzar el trabajo fue una vieja bodega en lo que entonces era un cafetal en Santo Domingo de Heredia, la cual con los años se terminó convirtiendo no solo en la sede de modernas instalaciones, sino también en la sede del Inbioparque, uno de los productos de esta organización más conocidos por el público en general.

Ahí se comenzó con el trabajo de contabilizar y estudiar las especies de insectos, plantas, hongos, bacterias y todo ser vivo del territorio tico. Ahora, 20 años después, existen más de 3,5 millones de especímenes catalogados en su colección. La información sobre la biodiversidad tica es pública mediante el sitio webhttp://darnis.inbio.ac.cr/

El INBio también ha ayudado como asesor en la elaboración de la legislación ambiental costarricense, como por ejemplo la Ley de Biodiversidad.

Buena parte del INBio se ha logrado mediante convenios con universidad internacionales y otros centros científicos de alto nivel, así como con empresas privadas.

El trabajo del INBio ha dado frutos muy prácticos: distintas sustancias salidas de la naturaleza han mejorado los procesos productivos, especialmente de empresas medianas y pequeñas y ya se venden, por ejemplo, pastillas con el extracto que hace del tilo una planta con propiedades tranquilizantes.

Durante estos años, el INBio y sus iniciativas han sido reconocidos con distintos premios, como el Príncipe de Asturias en Investigación Científica y Técnica, en 1995.

Retos. Gámez cree que el cambio climático es uno de los retos más importantes que deberá enfrentar el país y en el cual el trabajo del INBio estará presente. “Costa Rica tiene un punto débil: la mayor parte de su energía es producida hidroeléctricamente y los patrones de lluvias van a cambiar”, dijo.

Además, cree que la investigación en la biomímesis, la imitación de patrones que se encuentran en la naturaleza y se pueden utilizar en productos humano, debe ganar espacio en el Instituto.

lunes, 26 de octubre de 2009

El BID aprueba 40 millones de dólares para Proyecto Verde con BBVA Bancomer

Tomado de: http://www.empresaexterior.com/2009102625554/financiero/el-bid-aprueba
-40-millones-de-dolares-para-
proyecto-verde-con-bbva-bancomer.html


Érika May
Lunes, 26 de Octubre de 2009 22:11

La institución bancaria en México buscará la certificación LEED para 

su nueva sede corporativa.

Un préstamo de 40 millones de dólares de una "facilidad verde" del 

Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apoyará a BBVA Bancomer, 

el banco comercial líder en México, en un proyecto para 

mejorar la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental de sus 

instalaciones.

Además de ayudar a BBVA Bancomer a reducir su huella ambiental 

directa mediante la reducción del uso de energía y agua y las emisiones 

de gases de efecto invernadero, el BID espera que este proyecto tenga 

un efecto de demostración para otras instituciones financieras en América 

Latina y el Caribe.

Daniela Carrera-Marquis, jefa de la División Mercados Financieros 

del Departamento de 

Financiamiento Estructurado y Corporativo del BID, afirmó que 

este proyecto tendrá un considerable impacto positivo en el desarrollo 

de instituciones financieras sostenibles. 

En ese sentido añadió "Esperamos que esta operación, la primera 

de su naturaleza, genere mayor conciencia entre la comunidad 

financiera en México y el resto de la región acerca 

de los beneficios ambientales, sociales y económicos de las prácticas 

bancarias sostenibles".

Bajo el proyecto apoyado por el BID, BBVA Bancomer postulará 

a una certificación de Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental, 

(LEED) para sus nuevas oficinas centrales en México. La sede de 

900 millones de dólares sería una de las primeras edificaciones 

en América Latina en obtener tal reconocimiento internacional.

El director general de Finanzas y Contraloría de BBVA Bancomer, 

Eduardo Ávila, apuntó que "Bancomer mantiene un claro compromiso 

con el desarrollo sostenible en México. Esa es la 

razón principal de esta facilidad verde. El acuerdo con el BID 

apoya nuestro compromiso a reducir el impacto ambiental de nuestra 

nueva sede corporativa".

La estrategia del BID promueve el desarrollo de sistemas 

financieros sólidos con el objetivo de incorporar criterios de sostenibilidad 

financiera, social y ambiental. En ese sentido, este proyecto 

apoyará una gradual transformación de sucursales y 

edificios comerciales de BBVA Bancomer 

para llegar a niveles internacionalmente reconocidos 

de ahorro y eficiencia energética.

El préstamo sin garantía soberana a BBVA Bancomer, a 

desembolsarse en dólares estadounidenses 

o pesos mexicanos, podrá ser complementado con financiamiento 

adicional de otras fuentes, según las condiciones en los mercados.

Fuente: BID.