lunes, 16 de noviembre de 2009

Millonario emprende ‘guerra verde’ en esteros argentinos


Indalecio Alvarez |Publicado: 2009/11/16 | 01:40 PM

Tomado de: http://www.nacion.com/ln_ee/2009/noviembre/16/aldea2162019.html














Rincón del Socorro, Argentina (AFP). Douglas Tompkins, un ecologista y multimillonario norteamericano abraza con la mirada la inmensidad de los esteros del nordeste argentino, donde compró miles de hectáreas para protegerlas, y donde libra una "guerra verde" con los productores agrícolas.

"¡Se ve hasta qué punto estas tierras están arruinadas!", dice.

Su mirada sobrevoló muchas veces los Esteros del Iberá ('agua que brilla', en guaraní), una inmensa red de lagunas de unos 25.000 km2 en el corazón de la provincia de Corrientes, limítrofe con Paraguay y Brasil y segunda zona húmeda del continente detrás del Pantanal brasileño.

"Esto me permitió tener una visión global", dice este neoyorquino misterioso, que rara vez da entrevistas, mientras a su alrededor se atarean biólogos, pilotos, responsables de la logística, bajo el ojo indiferente de varios ñandús.

Fundador de las marcas de ropa North Face y Esprit, 'Doug', como lo llama su equipo, se dedica desde hace casi 20 años a la protección del medioambiente.

Para este deportista de pequeña estatura nacido en 1943, de ojo vivaz y cabello blanco, el disparador fue leer al filósofo noruego Arne Naess, padre de la llamada "ecología profunda".

"Es la idea de que el hombre forma parte de un sistema, que debe aprender a compartir este planeta con las otras criaturas que lo componen", dice en el living de su estancia, Rincón del Socorro.

Desde entonces, fue comprando una tras otra fincas de cría de ganado para desmantelarlas, sacando los bovinos de manera que vuelvan a crecer los bosques primitivos y que los ciervos en peligro de extinción reencuentren su habitat natural.

Así, va introduciendo nuevamente especies como el ciervo de los esteros, el oso hormiguero y en poco tiempo más el yaguareté, un felino desaparecido de la región hace décadas.

Douglas Tompkins quiere convencer a las autoridades de hacer de este ecosistema tropical extremadamente rico --y de sus 130.000 hectáreas adquiridas alrededor de los esteros en 1998-- un parque nacional de 1,3 millón de hectáreas. Se da un plazo de 20 años para conseguirlo.

Con su mujer, Kristine, ex responsable de otra marca de éxito, Patagonia, ya donó cientos de miles de hectáreas protegidas en el sur de Chile y de Argentina.

Pero la de los Esteros del Iberá, se anuncia como una guerra de desgaste.

"La jurisprudencia argentina que protege el agua es muy sólida", se congratula Sofía Heinonen, 41 años, que dirige el Proyecto Iberá desde la estancia de Tompkins. "Hemos ganado siete juicios".

Sobre su mesa, paquetes de octavillas invitan a manifestar a caballo para festejar la última victoria ante la Corte Suprema.

El equipo de Tompkins multiplica los juicios contra productores de arroz, acusados de contaminar el agua de los esteros con los abonos químicos.

Los agricultores locales, motor de la economía provincial, no ven por qué este extranjero viene a decirles cómo comportarse.

"No creemos en la historia del millonario filántropo: Tompkins es la máscara del poder del dinero, de los poderosos de este mundo, que quieren apropiarse de los recursos naturales de América Latina", dice Mabel Moulin, vocera de la Fundación Iberá Patrimonio de los Correntinos.

Muchos estancieros levantan las banderas verdes de esta organización en la entrada de sus propiedades. Moulin asegura que la gente humilde es echada de las tierras compradas por Douglas Tompkins.

"Antes del oso hormiguero o los ciervos, defendemos a la gente", sostiene.

Tompkins, quien acaba de iniciar su mañana con un lance de esgrima, sabe que en su lucha una retirada es tan decisiva como una finta.

"Hay que saber de qué lado sopla el viento. A veces, uno sabe que no es el momento de presentar un proyecto", reflexiona.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Los aviones planearán los últimos 180 kilómetros antes del aterrizaje para ahorrar CO2

Fomento impulsa un plan de "aterrizajes verdes" para 2010.- En cada operación se ahorrarán más de 100 kilos de CO2 y se reducirá el ruido

RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - 12/11/2009

Tomado de: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/aviones/planearan/ultimos/180/kilometros/aterrizaje/ahorrar/CO2/elpepusoc/20091112elpepusoc_8/Tes

El ministro de Fomento, José Blanco, ha anunciado hoy que a partir de 2010 España implantará el sistema de "aterrizaje verde" en los aeropuertos. Se trata de "una medida para que los aviones tomen tierra a mínima potencia, planeando, con menos ruido, menos gasto de combustible y menos emisiones", como la ha definido Blanco en la Comisión Mixta del Congreso y el Senado para el Estudio del Cambio Climático.

El decano del Colegio Oficial de Pilotos de Aviación Civil (Copac), Luis Lacasa, explica que con este sistema de descenso continuo "a unos 180 kilómetros de distancia el piloto pone los motores al ralentí y desciende como planeando. A unos 11 kilómetros de la pista empezaría a meter potencia para realizar el aterrizaje normal". Lacasa ya ha realizado tres pruebas de aterrizaje continuo con un Airbus 340. Actualmente los aviones descienden hasta cierta altura y luego la tienen que mantener con restricciones de velocidad. Con el nuevo sistema, en vez de descender a saltos metiendo potencia de vez en cuando, bajarán de forma continua.

Lacasa explica que el principal problema del nuevo sistema es la gestión del tráfico aéreo, ya que no todos los aviones descederán a la misma velocidad. Por eso el sistema se empezará a implantar de noche. Fomento afirma que, "con estas aproximaciones verdes, se logrará una reducción de entre cuatro y seis decibelios en las poblaciones situadas a más de 18 kilómetros de la pista de aterrizaje" y que se ahorrarán "entre 100 y 160 kilos de combustible por vuelo y las emisiones de CO2 se reducirán entre 300 y 480 kilos por operación". Otros países ensayan sistemas parecidos. El tiempo de vuelo sólo aumenta en unos dos minutos.

El sector de la aviación, responsable de un 2% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, está exenta del control de emisiones, pero se encuentra en un proceso de ahorro al máximo de combustible. Una ley ya les ha impuesto un plan de control a las aerolíneas.

Fomento ya ha renegociado el uso de rutas aéreas hasta ahora reservadas a vuelos militares para ahorrar tiempo y combustible. La reestructuración del espacio aéreo ahorrará, según el ministerio, 600.000 toneladas de CO2.

La comunicación ambiental se está convirtiendo en una herramienta imprescindible para las empresas


La comunicación ambiental se está convirtiendo en una herramienta imprescindible para las empresas. Los diferentes tipos de comunicación desde las mismas se pueden clasificar de diferentes maneras. A continuación se van a mencionar los más conocidos, como son el marketing ecológico, comunicación ambiental de crisis y la comunicación ambiental básica.

Tomado de: http://www.ecoticias.com/sostenibilidad/19445/La-comunicacion-ambiental-se-esta-convirtiendo-en-una-herramienta-imprescindible-para-las-empresas-noticias-de-medio-medio-ambiente-medioambiente-medioambiental-energias-energias-renovables

Las consecuencias negativas de actuaciones no responsables con el medio ambiente llegan al consumidor afectando a sus decisiones de compra. Aparece así un nuevo segmento de consumidores, los consumidores ecológicos, que manifiestan su preocupación por el medio ambiente en su comportamiento de compra, buscando productos que sean percibidos como de menor impacto sobre el medio ambiente.

El marketing ecológico es un modo de concebir y ejecutar la relación de intercambio, con la finalidad de que sea satisfactoria para las partes que en ella intervienen, la sociedad y el entorno natural, mediante el desarrollo, valoración, distribución y promoción por una de las partes de los bienes, servicios o ideas que la otra parte necesita, de forma que, ayudando a la conservación y mejora del medio ambiente, contribuyan al desarrollo sostenible de la economía y la sociedad (Santesmases, 1996)

Las técnicas a utilizar serán prácticamente las mismas que utiliza el marketing habitual, ya que igualmente deberá identificar, crear, desarrollar y servir a la demanda, sin olvidar el nuevo aspecto incorporado: el desarrollo sostenible.

Comunicación ambiental de crisis

Las situaciones críticas se pueden originar por accidentes de distinta magnitud, desde catástrofes mayores (como fue el caso del Prestige) a incidentes.

Para proceder ante estas situaciones excepcionales, debe estar prevista una organización, para que en situaciones de crisis se proceda al desarrollo de una serie de planes previamente preparados. En muchos casos, la comunicación de crisis, supone enfrentarse a un problema ambiental frente a los medios de comunicación. Aunque hay que poner todos los medios para no llegar a estas situaciones, mediante la prevención, es conveniente estar preparados para las mismas.

Cuando los medios de información empiezan a actuar, lo primero que ocurre es que se pone en duda la capacidad de gestión de riesgos de la empresa y con ello se crea una imagen negativa de la misma (de forma tanto interna como externa). La imagen de la empresa va a depender de la gestión que se realice en el periodo de crisis, del comportamiento general de la empresa y la responsabilidad.

Una buena comunicación en situación ambiental de crisis tratará de encauzar la información. Para ello se deberá estar preparado para una posible situación crítica habiendo definido previamente a los responsables de gestionar la situación y teniendo un plan de acción.

Comunicación ambiental básica

El objetivo de este tipo de comunicación es informar de las acciones habituales de la empresa, que tengan repercusión en el medio ambiente, a distintos sectores. La comunicación puede ser tanto interna como externa. Es una comunicación preventiva que busca poner en conocimiento las acciones y la preocupación ambiental de la empresa ante la sociedad, pero no busca la venta de productos ecológicos.

El informe ambiental de empresa

Los informes ambientales pueden integrarse en la memoria general y única de la empresa o elaborarse por separado. En el caso que se opte por lo segundo, existen instituciones que han elaborado herramientas y guiones-tipo para la realización de informes ambientales.

Una de las entidades que ha trabajado en este sentido es la Global Reporting Iniciative (G.R.I.). La iniciativa de la G.R.I. surge en 1997 con el propósito de facilitar a las empresas la comunicación sobre sus actuaciones hacia un desarrollo sostenible. Surge a través de la Coalición por las Economías Ambientalmente Responsables (CERES) y incluye hoy, además, a estas organizaciones:

  • Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
  • Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD)
  • Asociación de Contables Certificados del Reino Unido (ACCA)

Otras entidades que han establecido contenidos-tipo son el World Industry Council for the Environment (WICE), la Public Environment Reporting Iniciative (PERI), y la European Coalición of Chemical Industries (CEFIC).

La oportunidad laboral més verde, el teletrabajo ecológico


El teletrabajo tiene ventajas para empresas y empleados. Asumido de forma positiva, contribuye a reducir costes, aumentar la productividad, conciliar la vida laboral y familiar o disminuir la incidencia de enfermedades como la gripe A. Pero también es bueno para el medio ambiente y la salud si se asumen una serie de pautas ecológicas en la labor diaria, un factor más para generalizar este sistema.

Tomado de: http://www.ecoticias.com/sostenibilidad/19527/Podrias-hacer-teletrabajo-ecologico-medio-ambiente-energias-renovables

El coche es el principal generador de contaminación en las ciudades: causa hasta un 80% de los malos humos urbanos. Dejar de utilizarlo es una de las principales ventajas ecológicas y económicas del teletrabajo. Greenpeace estima que en España la mala calidad del aire genera más de 16.000 muertes prematuras anuales. 

 Un empleado que trabaje en casa una media de dos días y medio a la semana ahorra en gasolina y desgaste de su vehículo más de 1.200 euros al año. Así lo señala un estudio de Sun Microsystems, una empresa informática de 19.000 empleados en todo el mundo, el 56% con horario flexible. El avión es otro medio contaminante que se evita con el teletrabajo. La multinacional Cisco asegura que el año pasado dejó de emitir más de 47.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) gracias al impulso de las videoconferencias (se redujeron los viajes de reuniones).

Los "empleos verdes" ya no sólo están relacionados con instaladores de paneles solares o de turbinas eólicas. Convertirse en un teletrabajador también puede ayudar al medio ambiente. En Estados Unidos, donde este sistema está más extendido, la web de búsqueda de trabajos a distancia FlexJobs dedica una sección a las oportunidades de teletrabajo relacionadas con el medio ambiente. Diseñadores, consultores, auditores, blogueros, informáticos, teleoperadores, ingenieros o vendedores on line de ecoproductos pueden ser ecológicos de forma doble si trabajan desde casa y se dedican a alguna actividad relacionada con la naturaleza.
Consejos para ser un teletrabajador ecológico 

 El teletrabajador ecológico puede ser clave para aumentar la práctica de las tres erres: en su labor diaria puede reducir el uso de materiales, energía, luz, agua, etc.; reutilizar los productos y evitar los de usar y tirar; separar de forma correcta los residuos para su correcto reciclaje, etc.

La adecuación del puesto de trabajo es uno de los primeros elementos que se deben tener en cuenta. La movilidad que implican las nuevas tecnologías permite, en teoría, trabajar desde cualquier punto: una plaza con espacios verdes, un lugar de la naturaleza... No obstante, si para llegar a estos sitios se utiliza el coche, el teletrabajo ya no será tan ecológico. 

 La opción adecuada para el teletrabajo diario sería un edificio ecológico o bioclimático. Si no es posible, se puede intentar acercarse a ese objetivo. Un ecoteletrabajador requiere espacios luminosos, como alternativa al uso de luz artificial. Cuando ésta sea imprescindible, deberia utilizar bombillas de bajo consumo en lugar de incandescentes. Airear la zona evita problemas de contaminación interior. La climatización de la estancia puede conllevar un gasto energético considerable. El aislamiento térmico de paredes y ventanas reduce este consumo. En cuanto a la vestimenta, se puede optar por ropa ligera en verano y más abrigada en invierno, para disminuir el uso del aire acondicionado y la calefacción.

Los espacios de cotrabajo son otra alternativa, en especial, para quienes prefieran estar acompañados. En estos locales de oficinas, varios teletrabajadores comparten gastos de luz, electricidad, agua, comida, equipos informáticos, Internet y hasta ideas. Para llegar a ellos y tener una menor huella ecológica, se puede optar por los más cercanos a casa para ir a pie o en bicicleta.

Los elementos materiales son otro factor importante. Cada vez es más fácil encontrar "ecomuebles" a precios asequibles y con diversos estilos. Los muebles de madera pueden llevar la etiqueta ecológica FSC. Otra opción es reutilizar mobiliario usado para alargar su vida útil. El sistema "cradle to cradle" cuenta con certificado para muebles de diseño sostenibles. 

 El ordenador y sus distintos "gadgets" son la herramienta básica. Numerosas tecnologías permiten trabajar desde casa. El esfuerzo de los fabricantes por ser más ecológicos aumenta y el teletrabajador puede fijarse en los modelos más respetuosos con el medio ambiente: sistemas de bajo consumo energético, como el "Energy Star", materiales reciclados y reciclables, etc. El ordenador reduce y hasta evita el uso del papel, que en este caso debería ser reciclado o elaborado de forma ecológica. Una buena idea consiste en contar con un equipo multifunción que aúne impresora, fotocopiadora y escáner para reducir equipamientos y gasto en papel. Siempre que no se utilicen, hay que apagar estos equipos (y cualquiera que funcione con electricidad), incluso el modo "stand-by", que consume cantidades importantes de energía al año.

Mantenerse en forma y con buena salud permitirá al teletrabajador ser más productivo. Los materiales ecológicos y una dieta equilibrada basada en frutas y verduras locales y de temporada contribuyen a este objetivo. La flexibilidad del teletrabajo permite a sus usuarios dar paseos, hacer deporte o ir a lugares naturales (como los periurbanos) en cualquier momento del día.

domingo, 8 de noviembre de 2009

La crisis como oportunidad



 

REPORTAJE: CASA Pensamiento verde

Tomado de: http://www.elpais.com/articulo/portada/crisis/oportunidad/elpepusoceps/20091108elpepspor_10/Tes

ANATXU ZABALBEASCOA 08/11/2009

 

La crisis económica ha destapado barrios enteros de edificios vacíos cimentados en la especulación, paisajes destrozados por la codicia y un modelo de desarrollo insostenible. Sin embargo, el desastre podría ser el detonante para lograr un cambio de valores y un mundo más verde. La oportunidad de repensar el planeta empieza en nuestra casa. Gestos mínimos y actitudes individuales pueden llegar a cambiar la faz de la Tierra por la fuerza de los hechos.

Una bolsa de plástico tarda 400 años en descomponerse". La información no proviene de una revista científica, sino de una valla publicitaria. Este verano, cuando el anuncio de una bajada en los precios se antojaba la única opción para seguir vendiendo, los supermercados Carrefour decidieron cambiar el "llévese tres, pague dos" por un mensaje distinto: iban a eliminar definitivamente las bolsas de plástico. Carrefour decidió apostar por cambiar un hábito. Y la mayoría de sus clientes ha asumido ya la nueva costumbre.

Puede sonar demagógico, y ya les debe de quedar poca fe, pero los grandes beneficiados de la crisis podemos ser nosotros. Lograrlo exige un cambio de mentalidad: nuestro beneficio no va a ser a costa de nadie. Tras este parón no va a haber más remedio que hacer las cosas de otra manera. Y deberíamos hacerlas mejor.

No es casualidad que con pocas semanas de diferencia se hayan publicado en España dos libros cuya tesis gira alrededor de la idea de la crisis como una oportunidad para el cambio. Alex Rovira, profesor de ESADE y autor de La buena crisis (editorial Aguilar), defiende con vehemencia la necesidad de una visión más ecológica del mundo y de la expansión de la conciencia. "Estamos en esta situación porque comprábamos cosas que no necesitábamos, para impresionar a gente que no conocíamos o no nos caía bien, y avalando con activos cuyo valor no era el que creíamos. Todo era una gran mentira y estamos pagando las consecuencias. La Tierra es el cuerpo que nos alberga y nosotros somos su consciencia, pero nos habíamos convertido en su cáncer. La clave es la responsabilidad: si encendiste, apaga; si consumiste, recicla... Hay que completar la acción, respetar el medio y a las personas".

Jordi Pigem, doctor en Filosofía, firma el libro Buena crisis. Hacia un mundo posmaterialista, publicado por Kairós. "Parto del término médico de crisis", explica Pigem, "que no es otra cosa que el momento crítico en el que una enfermedad empeora o mejora. La crisis puede ser una oportunidad de sanación". Pigem describe un mundo en el que ha imperado la razón por encima del cuerpo y las emociones, el ser humano por encima de la naturaleza y el hombre por encima de la mujer. "Ahora toca cambio", añade, "y eso atañe a nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Ni el egoísmo ni la codicia funcionan. La tendencia que está creciendo con más rapidez en estos momentos es la de la generosidad, se manifiesta en la banca ética, en la cantidad de ONG que funcionan en el mundo, en el comercio justo, en redes sociales preocupadas por compartir... y todo se articula dentro de una visión del mundo en el que las personas no estamos por encima de la naturaleza. No se puede volver a donde estábamos porque no es sostenible".

Domingo Jiménez Beltrán, que fue director general de Medio Ambiente con la ministra Cristina Narbona, no duda que la crisis puede propiciar un cambio hacia una vida más sostenible: "Todo el mundo sabía que teníamos un modelo de desarrollo de corto recorrido que ha generado beneficios, pero no para todos. Se han privatizado las ganancias y hemos socializado las pérdidas".

Si todos lo sabían, ¿por qué nadie lo evitó? Jiménez, que también fue director de la Agencia Europea de Medio Ambiente, lo llama el síndrome del elefante: mientras estás en el negocio, lo que pretendes es que dure un poco más. "Mientras el PIB crece al ritmo del 4%, a los políticos les da miedo decir que eso lleva al desastre porque piensan que hacerlo va a frenar abruptamente la inversión. Todo el mundo se había puesto como meta que la burbuja, antes de que llegara a estallar, se desinflara suavemente. Ahora no vale lamerse las heridas. Hay que aprovechar la crisis para salir de ella con un modelo de desarrollo reforzado", explica.

¿Cuál podría ser ese modelo? En los años setenta, el planeta sufrió una grave crisis agrícola. Se temió no poder producir suficiente grano para la creciente población mundial. Para remediarlo, varias organizaciones de ayuda internacional invirtieron en la agricultura. El resultado se llamó entonces revolución verde e hizo que países como la India doblaran su producción agrícola en dos décadas. Se les fue la mano. Con comida barata, el precio del grano descendió un 60%. Y la agricultura pasó de capitalizar un 18% de las ayudas internacionales al desarrollo a recibir sólo el 3,5% en 2004. Para 2008, los límites en el crecimiento sumados a la utilización de parte de la cosecha como biocombustible, en un intento por utilizar energías más limpias, aumentaron de nuevo el precio del grano. Pero algunos países estaban preparados. Tras ganar las elecciones de 2004, el primer ministro indio, Manmohan Singh, llamó a una nueva revolución verde. Cada hectárea cultivada en su país producía la mitad que una en la vecina Tailandia. Singh cuadruplicó la inversión en campos y carreteras rurales, aseguró un precio mínimo por producto y construyó viviendas con electricidad para los agricultores. Mientras la India se preparaba para sacar más de la tierra, en España se levantaban bloques y bloques de pisos en los extrarradios que aumentaban el precio de las hipotecas y que hoy todavía permanecen vacíos.

A corto plazo puede parecer que poco cambia, pero la distancia permite apreciar pequeñas revoluciones. El filósofo Jorge Riechmann, que empezó a escribir sobre estos temas cuando parecían una extravagancia, sostiene que los efectos de nuestras acciones llegan muy lejos en el tiempo y en el espacio, comenzando por actos de consumo tan básicos como comer y beber. "Una dieta  predominantemente vegetariana reduce notablemente nuestro pisotón  ecológico. En cambio, una  dieta rica en carne y grasas animales multiplica nuestro impacto sobre los ecosistemas y reduce las opciones vitales de muchos seres humanos. Deberíamos acostumbrarnos a ver las invisibles mochilas ecológicas que arrastran consigo los bienes de consumo", advierte. El éxito de las tiendas de baratijas todo a cien podríamos pagarlo caro con el aumento de las emisiones de gases contaminantes en China.

Junto a la toma de conciencia de Riechmann, Domíngo Jiménez, que también fue el primer director del Observatorio de la Sostenibilidad en España, cree que la crisis debería propiciar un desarrollo basado en el conocimiento para sustituir el antiguo desarrollo basado en la ignorancia. "Mucha parte del falso desarrollo económico español se ha hecho a cuenta de destrozar activos importantes, como las Tablas de Daimiel. La especulación es la prueba más grande de la ignorancia. Nos hemos descapitalizado en conocimiento. La prueba es el abandono escolar en España, más frecuente en las áreas de costa con desarrollo especulador. Un país con bajo nivel de educación es un país abonado a la corrupción porque las exigencias de la sociedad civil disminuyen", opina.

Él, desde su vivienda en Águilas (Murcia), donde ha levantado una casa energéticamente autosuficiente que produce energía fotovoltaica y eólica y en la que se desala agua para regar una pequeña huerta, ha pasado a la acción. "Cuando algún vecino me pregunta si me salen las cuentas de la inversión, le pregunto yo si le salen a él las de su Porsche. Depende de las prioridades", explica. Y ya no tanto de los bolsillos. Una placa solar se amortiza en tres años. La tecnología empieza a abaratarse. Por eso Jiménez insiste: "Si hay que dar la bienvenida a la crisis es porque ha dado la cara a todos los vicios que tenía el sistema y nos abocaban al desastre seguro. Eso sí, el vuelco al sistema tiene que ser total", zanja.

¿Cuándo empiezan los cambios? El sociólogo Enrique Gil Calvo piensa que, de momento, el ahorro y la frugalidad se han impuesto por dos razones opuestas: la necesidad y el mimetismo. "Es la nueva cultura de la austeridad contagiosa, que se ha propagado como una epidemia social. El primer efecto (ahorro necesario) podría ser coyuntural: en cuanto se consolide la reactivación, volverá en pocos años la sociedad de nuevos ricos. Pero el segundo (ahorro contagioso) podría sedimentarse en nuevos hábitos más responsables y austeros".

Más responsables y más austeros. Una nueva normativa constructiva, en vigor, refleja ya esos atributos. Obliga a que las futuras viviendas no sólo consuman menos energía; también establece que la produzcan, por lo menos en parte, para el autoconsumo. Con recursos sencillos, como la rotura de puente térmico en los dobles vidrios de las ventanas, se favorece el aislamiento. El auge de las calderas de biomasa o a la tradicional sensatez en el empleo de toldos o pérgolas nos pueden ayudar a vivir mejor. Sin gastar más energía. Y sin vivir en la burbuja del aire acondicionado.

A la sensatez, precisamente, apelan muchos de los arquitectos más famosos del planeta cuando aseguran que la sostenibilidad es condición imprescindible para la buena arquitectura. Por eso, el último premio Pritzker, Peter Zumthor, alerta sobre que "la sostenibilidad no debe convertirse en bandera de oportunistas". Y algo parecido piensa Jorge Riechmann: "Sigue faltando el impulso hacia un cambio radical sin el cual nuestro dar vueltas en torno a conceptos como desarrollo sostenible se queda en palabrería huera".

También Deyan Sudjic, director del Design Museum de Londres, denuncia una doble moral y advierte que no basta con mirar para otro lado y vender tus residuos a un país pobre. El aire contaminado no entiende de fronteras. Mientras, otro Pritzker, Richard Rogers, autor del Centro Pompidou, de la T-4 de Madrid y uno de los mayores abanderados de la cruzada sostenible, afirma que la primera casa que diseñó para sus padres en 1961 ya lo era al 100%, pero admite que no todos los edificios que ha levantado después lo son. "La cuestión de la sostenibilidad depende más del cliente que del arquitecto", concluye. Es ahí donde podemos intervenir. ¿Cómo? Con posibilismo: no hace falta que gastemos el dinero que no tenemos en un sistema para reciclar el agua de lluvia, pero sacar las plantas a la terraza cuando llueve sirve". Como explica Sudjic, "tras constatar lo cerca que nos han llevado nuestras costumbres de consumo compulsivo de los límites de los recursos mundiales, hoy el mayor lujo podría ser liberarnos de vivir con tantas cosas".

¿Asistimos a un cambio de mentalidad? ¿O las modificaciones en los hábitos del consumo son un asunto puramente económico? Jorge Riechmann no es muy optimista: "El pensamiento de inspiración ecológica lleva cuatro decenios insistiendo sobre una obviedad: ningún sistema económico puede crecer indefinidamente dentro  de una biosfera finita. ¿Hasta cuándo nos obstinaremos en perseguir imposibles? Nuestros atuneros zarpan ahora con mercenarios a bordo, armados con ametralladoras, para tratar de seguir esquilmando hasta el último rincón de los caladeros más lejanos, y que no se detenga el flujo de mercancías hasta los centros comerciales de las metrópolis. ¿De verdad no nos amargará demasiado la ensaladilla rusa conseguida a ese precio?", pregunta. Su idea de recoger redes y volver a casa está presente en muchas de las propuestas de cambios drásticos en el sistema de vida. Y en el de producción.

El ingeniero donostiarra Jesús Gasca lo llama "recuperar la localización". Y lo ilustra con su propia peripecia vital. Su empresa, Stua, que este año ha recibido el Premio Nacional de Diseño, nació con la crisis del petróleo del año 1980. Los treinta años siguientes le llevan a diseñar máquinas para fabricar sillas, luego sillas y finalmente al premio nacional para su empresa, en la que trabajan su mujer, sus dos hijos y 23 empleados más. Stua es, con apenas seis muebles diseñados por él y su hijo Jon, una de las mayores exportadoras de sillas de España. Su último pedido: 200 butacas para el Guggenheim de Nueva York. ¿El secreto? "Sólo la transformación de la materia genera riqueza", explica Gasca. Y sabe de qué habla. Su firma es atípica. No hace muebles de temporada, no presenta novedades en cada feria, tiene muy pocos productos, pero innova con cada pieza y... -y aquí su apuesta es radical- no fabrica en China.

Gasca cuenta que ya en los ochenta, cuando era el único español que exponía en la feria de Copenhague, se le acercaron dos visitantes chinos y le ofrecieron fabricar sus sillas. Cuando preguntó por sus trabajadores, la respuesta fue: "No los necesita". Él contraatacó con otra pregunta: "¿Y quién comprará mis sillas si los trabajadores se quedan sin trabajo?". Desde entonces, Gasca se muestra "a favor de la globalización, pero absolutamente en contra de la deslocalización". "No podemos pensar el consumo separado de la producción. Nuestro problema de fondo es una organización de la economía donde la acumulación de capital (y la búsqueda de beneficio que lleva consigo) son los fines, y el bienestar de las personas o la salud de los ecosistemas se dan, cuando se dan, por añadidura, como una especie de accidente", apunta Riechmann.

Que azulejos reciclados convivan en un baño con bombillas halógenas de alto consumo hace pensar que el problema de la sostenibilidad se podría estar abordando como una moda y que con demasiada frecuencia nos acercamos más a las formas que al fondo. Autor del ensayo Gente que no quiere viajar a Marte (La catarata), Riechmann reivindica valores como la autocontención, la autolimitación y la suficiencia. Decir basta. Y ponerse a trabajar. En Wapping, un barrio al este de Londres, un programa invita a las numerosas mujeres musulmanas del barrio a sembrar en un huerto comunitario las hierbas que necesitan para sus guisos y no encuentran en el supermercado. Con un mismo proyecto sacan a la calle a quienes vivían encerradas en sus pisos y el barrio se llena de verde. Objetivos culturales, sociales y medioambientales pueden trabajarse a la vez.

Tal vez por eso el sociólogo Enrique Gil Calvo cree que llegaremos a ver como más admirable la responsabilidad que la propiedad. Aunque advierte: "Más admirable. Pero no más envidiable. Y la clave del efecto-contagio está en la envidia, no en la admiración. El efecto-riqueza, derivado de la propiedad, es mucho más ostensible y contagioso que el respeto, derivado del comportamiento responsable. Pero hay una alternativa: en vez de la responsabilidad, es posible que se imponga una mayor autorrealización: capacidad no de adquirir o poseer bienes de consumo, sino de reconstruirlos, rediseñarlos y reutilizarlos. Una autorrealización que podría resultar contagiosa, al ser generadora de un efecto-prestigio".

¿Cómo acercar entonces prestigio y supervivencia? Pedro Rubio, responsable del área de medio ambiente de La Casa Encendida, un centro cultural promovido por Caja Madrid, cuenta una de las iniciativas más peculiares de su departamento: "La comunidad ahorra". Empezó en 2003, duró cinco años y era un concurso entre comunidades de vecinos que competían por reducir sus gastos de energía durante seis meses en comparación con el mismo periodo del año anterior. El premio era la instalación gratuita en la azotea del edificio ganador de 2,5 kilovatios en paneles fotovoltaicos. "La ley obliga a las compañías eléctricas a comprar a los vecinos la energía producida por sus placas solares. El ahorro puede ser testimonial, pero reduce los gastos comunitarios", cuenta. "Hay comunidades que ahorraron hasta un 20% con esfuerzos mínimos".

Los buenos propósitos suelen tener siempre algo de ingenuo e irreal. Hasta que se convierten en hechos. La transformación de comunidades está cambiando barrios, los barrios modifican zonas urbanas y las ciudades alteran la vida de quienes las habitan. Ha ocurrido en Estocolmo. Hammarby era, hace quince años, suelo industrial degradado junto al centro de la ciudad. Hoy es un barrio nuevo sostenible que emite el 50% menos de humos tóxicos que cualquier otro vecindario de la capital sueca. ¿Cómo lo han conseguido? Fue la compañía de aguas la que dio la voz de alarma. Los líquidos que se encontraban en las canalizaciones de aguas grises (procedentes de lavabos y duchas) contenían sustancias nocivas para el medio ambiente como el triclosan (presente en los dentífricos con efecto blanqueador). Bastó una exposición informativa sobre los efectos de esa sustancia y un par de años después los residuos habían desaparecido. Corría el año 1998 y el Ayuntamiento de Estocolmo supo que con información era posible cambiar los hábitos de sus ciudadanos. Con la generación in situ de electricidad y calefacción a partir del tratamiento de las basuras domésticas, hoy Hammarby propone otro tipo de vida. Y sigue creciendo. La clave, disfrutar en la calle, evitar grandes desplazamientos y recuperar la vida de barrio.

El redescubrimiento del barrio como la extensión de la propia casa, las colas en el taller de coches y ante el zapatero remendón dibujan una vida muy distinta a la que resumen las colas de los últimos años, ante el concesionario y la agencia inmobiliaria. ¿Nostalgia? ¿Quién se atreve a adivinar cuál de las situaciones tiene más futuro? Con una clase política que conocía la magnitud de la crisis y lo ocultó; con industrias como la del automóvil, que todavía recibe subvenciones para fabricar vehículos no sostenibles cuando países como Finlandia aspiran a tener carreteras libres de petróleo en menos de treinta años, ¿el cambio hacia el pensamiento verde será real u oportunismo publicitario? Jiménez asegura que las oportunidades son enormes si cambiamos la construcción por la reconstrucción. ¿Llegarán a ser las energías limpias tan rentables como el ladrillo? Patricia Pascual, del grupo inversor Nmás1, cree que, a medio plazo, la demanda de energía superará la de los últimos años por la incorporación de las economías emergentes. "Entonces las energías limpias serán una parte grande de la tarta del consumo", señala. Pero para Pedro Rubio la crisis debería ser un punto de inflexión, no un paréntesis mientras volvemos al estado de cosas que nos llevó a la propia crisis: "Cuando escucho en la radio que la gente se felicita por una fuerte subida de la Bolsa, pienso que el problema no es reconstruir el sistema, sino cambiarlo. Tenemos más poder del que creemos. Por ejemplo, podemos llenar el depósito en la gasolinera de una compañía más responsable. Esos datos son públicos, están en Internet. Pero, claro, hay que ponerse. Sin hacer nada, simplemente con nuestro consumo, podemos primar a unos o a otros". Y cambiar las cosas.

 

 

domingo, 1 de noviembre de 2009

Nueva moto eléctrica añade pedales para ser ‘ecológica’


ECONÓMICA, EFICIENTE Y EJERCITANTE

 Propuesta experta es incorporar el ‘pedaleo’ como fuente de energía

Aparato gasta 10 veces menos energía y no emite gases contaminantes

ALEJANDRA VARGAS Y AFP | alevargas@nacion.com

Una motocicleta japonesa liviana podría ser la opción del futuro para transportarse por las ciudades de una forma más barata, eficiente y hasta saludable para los usuarios y también para el planeta.

Se trata de la motocicleta híbrida llamada Miletto. Este es un vehículo liviano y compacto habilitada para funcionar por dos vías: mediante un motor eléctrico y también gracias a la fuerza humana (pedaleo).

“Este ‘scooter’ funciona normalmente gracias a una batería eléctrica que tiene incorporada; sin embargo, en subidas pronunciadas, el conductor podrá y deberá ayudarse con los pedales”, explicó Ryo Teranishi, científico de la empresa Prostaff con sede en la ciudad de Ichinomiya, al centro de Japón.

“Este vehículo Miletto es 10 veces más económico y menos contaminante que una moto clásica, pues se trata de un vehículo que no produce ninguna emisión de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono”, destacó Teranishi, quien es ejecutivo de la empresa que las distribuirá.

La motocicleta Miletto podrá recorrer unos 35 kilómetros sin necesidad de recurrir a los pedales. Estos significa que consumirá un promedio de ¢500 en costo eléctrico por cada tres kilómetros de trayecto recorrido.

“Sin duda, es una buena opción para la movilidad urbana, pues cubre todos los requerimientos de la nueva generación de vehículos al ser eficiente, práctica y limpia y lo mejor de todo, es que al mismo tiempo te ayudará a ejercitarte en la vida cotidiana”, concluyó Teranishi.

Aunque el lanzamiento oficial de la motocicleta Miletto está previsto para el primer semestre del próximo año, por el momento el fabricante no ha confirmado si tiene intenciones de exportar esta innovadora motocicleta.

En el sitio web de la empresa se indica que la motocicleta Miletto estará disponible en Japón en el 2010 en 12 colores y tendrá un precio aproximado de $2.400, es decir, de ¢1,5 millones.

Juguetes ecológicos enseñan a los niños a proteger el ambiente


PROYECTO DE DISEÑADORA COSTARRICENSE

Productos didácticos fomentan prácticas amigables con la naturaleza

Se fabrican con materiales biodegradables y reciclables

Tomado de: http://www.nacion.com/ln_ee/2009/noviembre/01/aldea2141149.html

ANDREA SOLANO B. | ansolano@nacion.com

Juego, diversión, desarrollo de habilidades y conocimiento de cómo cuidar el ambiente son beneficios que ofrecen los juguetes ecológicos ideados por la diseñadora costarricense Beatriz Cabada.

La joven profesional en diseño de productos es la creadora de la línea Ecolearn, que incluye tres modelos de juguetes para niños mayores de siete años orientados a fomentar la educación ambiental de manera entretenida.

Con este proyecto la diseñadora obtuvo una mención de honor en el Premio Nacional de Diseño Morphogénesis 2009, en la categoría diseño de producto.

“El objetivo de estos juguetes es que los niños aprendan desde pequeños a poner en práctica acciones amigables con el ambiente sin perder de vista la creatividad y la diversión”, explicó Cabada.

Pequeños ambientalistas. El juguete “Ecopaper” es un kit para fabricar papel reciclado que busca fomentar en los chiquitos la disciplina de utilizar materiales de desecho en la creación de nuevos productos. También estimula el desarrollo de destrezas como la motora fina.

El empaque del kit es una atractiva cajita de cartón y contiene todos los utensilios necesarios para elaborar papel artesanal: malla, batidora manual, espátula, recipiente para mezclar y dos moldes con formas de hoja y círculo.

“Los niños deben tomar papel que ya haya sido utilizado, como periódico, y cortarlo en trozos pequeños con tijeras o con sus manos. Esos pedacitos se colocan en el recipiente con agua y se dejan reposar de cinco a ocho minutos para formar una pasta que se coloca en la malla”, detalló Cabada.

Luego siguen varios pasos simples para realizar las figuras de papel reciclado a partir de los moldes.

“Con el papel que obtienen los niños pueden crear tarjetas, separadores de libros, queda a su total creatividad”, recomendó la diseñadora.

Amor por la tierra. El producto “Ecogarden” es un kit para cultivar que motiva a los niños a sembrar y cuidar sus propias hortalizas y plantas ornamentales. Equipado con maceta, boquilla de regadera, molde para almácigo, pala y paquetes de semillas de tomate, albahaca y la flor pensamiento, este juguete promueve en el pequeño la capacidad de seguir un proceso paso a paso para obtener un resultado.

El mensaje ambientalista está presente desde los propios diseños: la maceta, por ejemplo, tiene la forma de un sonriente planeta Tierra en colores azul y verde.

Y de la regadera solo viene la boquilla, pues la idea es que los mismos niños utilicen una botella de plástico desechable para improvisar el artefacto.

Juego verde. La tercera propuesta es “Ecolife”, un juego de mesa que instruye a los niños sobre cómo ejecutar pequeñas acciones cotidianas que pueden salvar al planeta de su destrucción. Igualmente aprenderán sobre aquellos actos que son nocivos para el ambiente.

“Es un juego en grupo en el que los participantes deben ir avanzando espacios en un tablero hasta llegar a una meta”, afirmó la diseñadora. Así, cuando el niño cae en un espacio gris debe tomar una tarjeta del mismo color en la que aparece un mensaje sobre acciones que dañan al ambiente. Debe hacer lo mismo cuando llega a espacios verdes, con la diferencia de que estas tarjetas se refieren a prácticas en pro de la naturaleza.

Cabada afirmó que todos los utensilios de los juguetes está fabricados con materiales biodegradables y reciclables.

En vez de plástico, se utiliza arboform, una pasta moldeable que se extrae de las fibras de la madera. El cartón que se utiliza para el tablero de “Ecolife” y los empaques de los kits se llama “micro flauta”, un tipo de cartón corrugado, muy delgado; sin embargo, es resistente y con una apariencia inmejorable. La pintura de los utensilios es no tóxica. Actualmente la línea de productos está en proceso de ser registrada.